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Llegó la hora

Dicen que las 5 es la hora del té en Iglaterra, una tradición que reúne a amigos ante tacitas humeantes.
Según acabo de leer por ahí, "una tarde cualquiera de 1830 la séptima Duquesa de Bedford, Anna, pidió que le trajeran a su habitación un poco de té y algún refrigerio ligero. Entonces en Inglaterra la comida se servía más pronto que ahora, y no se volvía a tomar nada hasta la cena. A esta duquesa le gustó tanto ese “piscolabis” que decidió repetirlo tarde tras tarde, invitando a sus amistades a que tomaran té junto a ella."

Fuera de esta tradición en la que abundan las tazas rococó de filos dorados, y las suculentas "pastitas", nosotros también tomamos té, pero rara vez a las cinco, además, somos más de estilo moruno...


por cierto, a ver cuando volvemos...


En casa, y más en esta época, no se estila mucho el té, aqui nos decantamos por algo más nuestro, más "del terreno", un buen tazón chocolate caliente.


Asi que como no nos encontramos en "Birmingham" ni nada parecido, a las cinco, de lo que disfrutamos es del sofá, por lo que puede que las 18:15 sea una buena hora para la merienda...


Nuestras tazas (o vasos) no necesitan de motivos florales con toques dorados...

Y como no, nada de pastas, no hay mejor acompañamiento que los "mantecaos" de mamá...

3 comentarios:

Zepequeña dijo...

Que detallitos tan monos!!!

Zepequeña.

ladyblackness dijo...

que cucada!

TITA LOLA dijo...

Ay qué gracioso Isabella!!Me encanta ese relorsillo!!Y cómo lo sabes...un chocolatillo con roscos de pichi o algo casero quita el sentío..
Qué recuerdos con la cachimba.